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Al parecer ya se olvidaron de las patrañas usadas por el PRM en el 2016 en la Convergencia

SANTO DOMINGO. Cuando leemos algunas propuestas políticas que se enarbolan desde distintos estamentos, incluyendo sectores de izquierda, la consigna “hay que salir del PLD”, demanda preguntarse algunas cuestiones que permitan generar mayor profundización y debate franco, se hace preciso preguntar: sacarles de dónde? a qué instancias se refieren? Cómo lograrlo desde un proceso claro y en los tiempos requeridos? Que alternativas podemos construir desde los sectores progresistas? o en el fondo del planteamiento, que se quiere justificar desde una consigna que niega el debate en sí mismo?

Es cierto que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha logrado hacerse con el control de todos los poderes del estado, no solamente han ocupado el palacio de la Presidencia por más 15 años consecutivos, en esta última etapa, sino también que han logrado ser mayoría en el congreso, las alcaldías y ostentan el control de las altas cortes y Junta Central Electoral.

Se ha llegado a decir que esta es una dictadura institucional. Huelga decir el gran cuestionamiento a este gobierno ante los descarados actos de corrupción y que, por el mismo control sobre las instituciones de todos los poderes del estado, han quedado en total impunidad.

Nuestro partido, consciente de contribuir al debate político y la construcción de un polo progresista, de izquierda y revolucionario, plantea que si no se establece con claridad la visión estratégica de corto, mediano y largo plazo, si no se diseña inteligentemente el proceso referido a las distintas instancias de donde haya que sacarles, dónde se incluyan desde las altas cortes hasta el poder municipal, quedaría por sobreentedido que dicho eslogan se referiría solo a sacar al PLD del puesto presidencial única y exclusivamente, y que al mismo se establece sucintamente que la única posibilidad de desplazarles del Palacio Nacional, es ir en una obligada alianza a quienes en estos momentos puedan ganarle, sumándose matemáticamente a la propuesta que encabece el Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Se apela incluso, a que quienes no asuman ese plan, carecen de la inteligencia o la responsabilidad para “entender” la política, y se critica severamente a quienes no se suman dócilmente a dicha corriente del quehacer político electoral.

Planteamiento tan totalitario que evidencia incapacidad de colocar a las inteligencias y esfuerzos alternativos en un verdadero proceso de construcción política progresista de mayoría, unitaria y con identidad propia.

Ir irremediablemente aliado al PRM se enmarca dentro de una falta de voluntad e incapacidad para salirse del pensamiento hegemónico de la derecha política que impide romper con la trampa de la partidocracia y no se contribuye a desarrollar identidad política independiente, que se convierta en fuerza de atracción al diverso accionar progresista, de izquierda y revolucionario.

No asumir una postura diferenciadora en las elecciones del 2020 contribuye a fortalecer el bipartidismo y desarrollo de las opciones de los partidos tradicionales, responsables de la situación de miseria y deterioro de la vida de las personas en este país.

“Salir del PLD” es un planteamiento que solo busca justificar “Una gran alianza” supuestamente capaz de desplazarlo, y esa justificación, reiteramos, no es más que la antesala a una alianza forzada con el PRM. Es la expresión de una línea política errada que intenta colocar a los grupos progresistas y emergentes en una camisa de fuerza para obligarles a ir de cola al PRM en los comicios del 2020.

Se quiere hacer convertir en verdad que esta alianza es la única posibilidad para lograrlo.

La política concebida como el arte de lo posible ha devenido en ser la concepción de un gran sector de la izquierda dominicana que ha abandonado, consciente o inconscientemente, la asunción de la política como arte y ciencia que trata de analizar y organizar el poder colectivo en la sociedad.

El posibilismo en la política obliga a abandonar el pensamiento estratégico, convirtiéndose en cortoplacista, confunde la inteligencia política en astucia para el amarre. El posibilismo en política no es revolucionario, es una expresión de la degeneración ideológica que se disfraza de maquinaria electoralista, pragmatismo y oportunismo.

El planteamiento a secas “salir del PLD” responde a ese pragmatismo que se convierte en una camisa de fuerza a la medida del PRM, que solo busca justificar seguir siendo vagón de cola de la partidocracia, impidiéndose pensar con cabeza propia, desarrollar identidad, y colocarnos en un verdadero proceso de construcción de poder desde las bases y desde los verdaderos intereses del pueblo.

Se quiere seguir apelando a nuestra incapacidad histórica de construir alternativas políticas viables para el pueblo detrás de la justificación de una alianza, siempre encabezada por el PRM, para de esta forma seguir perdidos, concentrando fuerzas en un momento, para luego cosechar frustraciones.

Al parecer ya se olvidaron las patrañas usadas por el PRM en el 2016 en la Convergencia, o no quiere hacerse ningún cuestionamiento, obviando las experiencias anteriores en la que ese partido, por su herencia y vínculos con sectores corruptos, son corresponsables ademas, de la debacle política institucional que caracteriza a la República Dominicana.

Las consignas son las síntesis de las líneas políticas, estas no pueden prestarse a la confusión ni a la libre interpretación, deben ser claras en la denuncia, orientadoras y propositivas. “Sacar al PLD” no es lo mismo que “Construir un polo alternativo” que busque desplazar a la partidocracia del poder político, y nos permita armonizar una propuesta de desarrollo nacional que tenga en cuenta a las grandes mayorías empobrecidas por las políticas económicas desarrolladas por la partidocracia al servicio de los intereses de las élites y del capital financiero.

De lo que se trata entonces, es de trabajar arduamente en construir un polo alternativo, progresista y de izquierda que permita ir desplazando desde los municipios, el congreso y otras instancias a la partidocracia que tanto lastres políticos y económicos ha causado en la República Dominicana.

Se precisa claridad política para desarrollar discursos, consignas y planteamientos que evidencien verdaderamente las líneas y propuestas políticas de izquierda revolucionaria que aporte a la identificación de las distintas opciones de poder, sobre todo, que sea la expresión de líneas políticas claras, que no emulen la política como el arte de lo posible.

El MPD se compromete a trabajar por un polo alternativo, progresista y de izquierda que contribuya a cerrar las puertas a los enfoques cortoplacistas y que nos permita construir desde la creatividad, desde el reconocimiento y respeto de la diversidad, visión estratégica compartida y la inteligencia colectiva que florece en el debate, un proyecto unitario que interprete, represente, luche y construya el poder popular para el verdadero progreso del pueblo.

Comisión Política del Comité Central del MPD

22 de enero de 2019

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