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La causa de la situación de dispersión de la izquierda dominicana es más personal que política, y se debe a la carencia de una ideología y espiritualidad revolucionaria. Esta dispersión se constituye en uno de los principales obstáculos para lograr los procesos de transformación necesarios en el país.

El infantilismo de la izquierda dominicana, además de caracterizarse por el espontaneismo, el posibilismo y el oportunismo, se califica por la dispersión, la falta de vocación unitaria y el desencuentro de voluntades de muchas de las personas que componen las agrupaciones. El imaginario de nuestra izquierda ha tenido muchos ingredientes de amargura, rigidez y apego al dolor que la opción por los aprendizajes, la creatividad, el amor y alegrías compartidas.

En frecuentes casos, la división y la dispersión de muchos grupos se deben a diferencias y desconfianzas entre partes de las directivas. Han pesado más los disgustos y diferencias de personalidades que cualquier otro aspecto ideológico o estrategia política, que en muchos casos, ni se tienen o ni se discuten.

Al pensar que los personalismos pesan mucho en el quehacer de izquierda, es preferible que el tema de la dispersión, división y desencuentro de las voluntades para intentar unificarla, sean tratados por áreas que aborden la personalidad, el temperamento y la espiritualidad conjuntamente con procesos de formación sobre las teorías políticas y la nueva militancia. Se trata de aportar a una transformación espiritual de los componentes, de asumir los valores y ética comunista, vivir el amor y la esperanza. Rescatar la fe y la confianza en nosotros mismos y en el pueblo.

La construcción del Poder Popular, que se logra desarrollando las transformaciones culturales, sociales, económicas y políticas, son el cúmulo dialéctico de organización del pueblo, visión estratégica radicalmente crítica al capitalismo, participación y articulación, vanguardia comunista y clara dirección de los procesos de lucha por la emancipación política, cultural y humana. Y en ese proceso se van depurando los vicios y lastres que la ideología burguesa ha logrado penetrar en los seres humanos.

Para contribuir a romper con los personalismos y trascender la dispersión de nuestra combativa izquierda es necesario aportar a la discusión y el debate de la estrategia, el carácter de la revolución y el programa.

A este proceso de debate hay que añadir la comprensión de los procesos políticos de transformación socialista, la asunción de los diferentes niveles y vías de construcción de poder y la realización de las tareas, con la firme visión de aportar a un proyecto colectivo de transformación social compartido.

Es necesario reconocer que todo proceso de transformación debe estar guiado por la lucidez de una vanguardia política expresada y articulada en movimientos sociopolíticos en todos los sectores sociales y territorios, a través de la organización y de las masas en movilización permanente por la construcción del Poder Popular. Y que se comprenda la necesidad de las transformaciones culturales necesarias para desterrar la influencia del capitalismo de nuestras mentes y corazones.

Reproducido de https://rupturaycambio.com



 

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